viernes, 3 de diciembre de 2010

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27 de abril de 2009
Tironeada por cuerdas invisibles, ella se desliza por inercia, sin saber si las cuerdas siguen ahí.
Sabe que descubrirlo implica novedad.
Acostumbrada a la oscuridad, las pupilas dilatadas, los detalles intuidos, no puede notar que lentamente aparece una pequeña luz...
Poco a poco esa luz va entrando en sus noches y le hace redescubrir colores y texturas que no lograba recordar.
Entonces comienza a deslizarse por terrenos desconocidos y la primavera le trae una novedad: ya no hay cuerdas que la tironeen nunca más.
Es dueña de sí misma y comienza a decidir.
Ya no hay inercia, si no renovación, energía, plenitud, amor.
No hay acostumbramiento, hay planes, proyectos, ansiedad, felicidad de a dos.

3 de diciembre de 2010

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